Está comprobado que los hombres, en mayoría, toleran peor la frustración.
Las mujeres, salvo excepciones, aguantamos mejor los contratiempos.
Las del "baby boom" (nacidas años 60 y 50 y mayores) toleramos mejor las frustraciones, los desprecios, las zancadillas. Estabamos más acostumbradas (en nuestra infancia y juventud) a oír lo que sufrieron nuestras madres y abuelas y como lo solucionaban o paliaban los efectos negativos de su condición de mujer. Y a soportar nosotras mismas los coletazos cavernicolas de nuestra juventud y madurez.
Los desprecios, impertinencias y "putadas" de los hombres se aguantaban, para conservar la paz familiar. Y esperábamos pacientemente "tiempos mejores".
Mi madre decía: la paciencia es la llave de todas las soluciones. Oí como alguna mujer respiraba aliviada tras enterrar a su marido. Y vivía feliz el resto de sus años, cuando el había sido "un mal bicho", tenía graves defectos o vacíos.
Paciencia para seguir viviendo. Era algo infalible.
Pero ellos no son así, ni los viejos ni los jóvenes. Van a lo bruto. Y eso es así en casi todos los animales (leones, antílopes, macacos, primates, toros, ciervos, gatos, perros) Las hembras se alejan, incluso huyen de ellos cuando no están en celo. Y sobre todo para proteger a las crías.
Las hembras somos menos fuertes. No podemos competir en brutalidad, sino en sensatez, astucia, aguante y resignación.
Por la embestida de un bruto se puede dar una gran desgracia. Una pérdida irreparable que muchos energúmenos no aguantan y por ello se suicidan. Y uno se pregunta porqué no lo hicieron antes de agredir a la mujer y sus niños.
Los tenemos mal acostumbrados. El hombre va a trabajar y se encuentra todo hecho: comida, limpieza, actividades de cama. Si la mujer le deja se queda sin sirvienta y sin "puta" gratis y a domicilio. Además tendrá problemas para tratar con los hijos, no le respetaran sus amigos. Y hace una barbaridad.
Es cuestión de propiedad, no de amor.
Ahora, con la "liberación" de la mujer hay algunas desnaturalizadas que se igualan en el horror. Vaya "m...." de avance!