Éxito o fracaso según como se mire.
El nacer es ya una chiripa: millones de espermatozoides luchando por penetrar en un óvulo y juntar las cargas genéticas. Cada persona es el resultado de este éxito.
Pasar la infancia, la juventud, la adultez. Son etapas que suponen éxitos de vida en sí. Y llegar a la vejez es el máximo éxito de una vida. Vivir es un regalo, hemos de conseguirlo cuidándonos lo más y mejor posible.
Si otros ganan más, pues a lo mejor uno es más feliz con menos, tiene mejor salud, más inteligencia, experiencias interesantes y provechosas.
No hay que envidiar a nadie, ni querer ser otro. El pensar así es un fracaso. El éxito es sacar provecho de lo que a uno le ha tocado.
El arrepentirse de haber seguido un camino no sirve si no se puede rectificar o encauzar. En último extremo está la resignación. Si uno lleva con dignidad su fracaso éste se convierte en éxito.
Lo principal es no desesperarse porque las cosas nos salgan diferente a lo deseado. No hay ningún camino malo que no tenga algo bueno. Un camino pedregoso nos puede llevar a un bello paisaje.