Curso de Ciencias Ambientales, años 1991 y 1992. Clases en la Facultad de Farmacia.
!Que lejos y que feo edificio! Tardaba 3 cuartos de hora en ir y otro tanto en volver. Iba andando.
Me vino bien recordar temas del Curso de Gestión del Territorio.
Éramos pocos. La mitad geografos y los otros de Ciencias.
Estaba en la media de edad. Todos no muy jóvenes. Más de la mitad ya tenían trabajos asentados.
Los conocimientos adquiridos fueron muy interesantes. Para los de Letras muchos términos desconocidos, no seguían bien las clases. Los que ya tenían trabajo solo buscaban puntuación, por su asistencia discontinua.
Edafologia: conocimiento del suelo. Capas, distintos suelos. Gran relación con la Agricultura. Ya tenía yo buen conocimiento. A los de Letras les costaba asimilar la materia. Asistíamos muy pocos. Muchos de Ciencias no tenían interés. Teníamos un buen profesor, explicaba muy bien.
Tuvimos clases de Física y Química, faltaban muchos alumnos. Me gustaban las materias.
Climatología: capas de la Atmósfera, fenómenos meteorológicos. Climas, tipos de tiempo. Biotopos, Ecosistemas. Era profundizar en algo estudiado.
Se abarcaba toda clase de conocimientos. Incluso la Historia, por la intervención del Hombre, las Eras climáticas (cálida durante Edad Antigua, Fría durante la Edad Media, Pequeña Era Glacial, entorno al 1900)
A aquellas alturas no conocía yo a nadie que tuviera unos conocimientos tan amplios como yo. Y me fui encerrando en el Saber. Era mi mayor gratificación. Contaba muchas cosas a mi madre, para que se despejara un poco de la realidad triste que vivíamos.
Me hice adipta al Saber.
No teníamos exámenes. Pero si no seguíamos bien las materias no podíamos procesar las interconexiones ambientales: suelo, atmósfera, Flora, Fauna, Agricultura, Ganadería, procesos fisicoquimicos... Creo que sólo falté a una sesión, por causas ajenas a mi voluntad. Nunca me gustó faltar a clase.
Censos y padrones de población. Nos dio clase una profesora de Geografía Humana que yo no conocía. Nos habló del Censo de 1981. Yo había hecho un trabajo sobre él. Decía lo mismo que yo había escrito.
El trabajo se lo habia entregado a un profesor al que pedí que me dirigiera la tesis doctoral, como muestra de mi hacer. El Debió entregársela a ésta.
Yo ya tenía analizado el Padrón de 1986, pero no sé lo entregué a nadie. No dije nada al respecto. Me hubieran puesto en ridículo, cuando uno "no es nadie...".
Los censos se hacían cada 10 años (...1960, 1970, 1981...) Tenía que estar para publicarse el de 1991. Contaban la población española y sus características. No se porqué de 1981 corrieron un año. Quizás por hacer algún reajuste y añadir más datos.
Los Padrones se publicaban entre medias (1965, 1975, 1986...) Dejé de interesarme por el tema. Ya que no podía sacar provecho.
Me gustaba hacer pirámides de población. Las hacía a mano. Con regla, boligrafos y papel milimetrado. Se veía una muesca en los dos sexos de gente no nacida durante la guerra civil. Había un pico pronunciado en los viejos, más en la parte de hombres. Durante la guerra murieron más hombres. Y no llegaban a mucha edad en ambos sexos. Más allá de los 75 vivían muy pocos en los años 80.
Era una profesora fea, parecía subnormal. El geografo compañero tampoco era un Adonis (bajito, gafoso y desagradable de trato) Ella parecia menos inteligente que él (que no era ninguna lumbrera) La criticaron otros compañeros por su incompetencia docente.
El compañero geografo tenia beca de Investigación y trabajaba en el Departamento de Geografía, ya en el edificio nuevo, de la Calle Serranos (los antiguos edificios habían quedado para Facultad de Filología)
Este geografo se quejaba de sus superiores, decía que le explotaban. Hablaba muy mal de los profes de Geo. Oí decir que se había echado de novia a la fea porque estaba bien enchufada, por el nuevo catedrático (debía de ser pariente) Él se arrimo a ella y le llegó la beca salario. Y esperaba quedarse de profesor. Y hasta llegaron a casarsen. Y siempre descontento, esperando mas.
Yo me había presentado 2 veces a oposiciones de Ed. Secundaria. Ni siquiera pasé al exámen oral.
Me enteré que una excompañera de geografía había sacado plaza de interina gracias al enchufe de un político, quien sabe porqué. Decían cosas muy feas de ella. Yo solo sabía que tenía peores notas que yo. Iba poco a clase. Era conflictiva !Pobres alumnos!
Un día la encontré. No estaba contenta. Se llevaba muy mal con los alumnos. Le llevé la corriente. Yo procuraba no llevarme mal con nadie, nunca discutía.
Por entonces yo salía con un chico y hasta pensé en casarme, porque no encontraba empleo. Al final no cometí tal error. Era muy inferior intelectual.
La Facultad de Farmacia era un edificio feo a rabiar. Parecía sin terminar. Le faltaba el revoco. Las aulas sin ventanas. Había que salir al pasillo para ver el patio ajardinado y la zona exterior Fluvial. Eran aulas muy obscuras.
Las clases se impartían por la tarde. Entre clases tomábamos café y pincho. No había ya variedad, apenas quedaban cosas. Tomaba café y quedaba con hambre. El bar era un espacio tan desagradable como el resto. A menudo pagaba alguien lo del grupo.
Raramente intervenía en las conversaciones. Escuchaba a los compañeros y profesores por si sacaba algo de provecho.
Yo no tenía coche, iba y volvía andando. Nadie me ofreció llevarme !Mejor!
Por el camino pensaba en mis cosas, reales y ficticias, sin descuidar el entorno. Pensaba en el peligro que corría, sola por la calle, de día y de noche.
Por aquel tiempo, en España, pasaban cosas malas a niñas y mujeres jóvenes. A una le dieron una puñalada por la espalda. No se supo quien ni porqué.
Desconfiaba hasta de mis compañeros. Me los imaginaba desequilibrados que pagaban conmigo sus frustraciones.
Mejor sola que mal acompañada. Los demás eran casi un estorbo para mi y mi Mundo interior.
Los que no tenían coche hacían amistad y pedían el favor. Hubo malentendidos y decepciones entre aquellas amistades. Yo me mantuve independiente.
Empezó a decaer mi entusiasmo por la Academia !Tanto trabajo para nada! Seguí confundida y decepcionada.
Me compensaba vivir con mamá (las lecturas que comentábamos) Nuestro Mundo doméstico era ideal, pero nos rodeaba la estupidez y la maldad.
Los fines de semana por las mañanas ibamos a una cafetería elegante. Era nuestro único gasto, alejadas de los "infraintelectuales" del entorno.
Odiaba a los incultos y no apreciaba mucho a los licenciados. En ambos colectivos encontré gran mezquindad.
Mamá seguía confiando en mi triunfo. Yo ya no.