Ciencias de la Educación

 No conseguí que ningún profesor me dirigiera la tesis de Geografía. No pedí los trabajos de prospección entregados al que me parecía más favorable y no lo fue.

Me presente una tercera vez a Oposiciones. Fracaso de nuevo. Y otra vez escuché de enchufes.

- Es inútil, dijo mamá, no te van a dejar entrar. Busca otra cosa.

- Si, ya lo estaba pensando. Pero qué?

Y tuve una idea disparatada. Hacer otra carrera, cual? Puse en papelitos las que me llamaban la atención: Psicología, Filología española (para dar clases de lengua y literatura) y Ciencias de la Educación. Hice un sorteo y salió esta última.

El título era Ciencias de la Educación y Filosofía. Las asignaturas no eran tan bonitas como las de Geografía e Historia. Me podían convalidar unas pocas. Solo solicité aquellas que tenía sobresaliente. Me veía capaz de mejores notas.

Hice la matrícula para el curso 1993-1994. Fueron años de éxito académico y graves contratiempos socioeconomicos. Teníamos de vecina a la mujer mas mala que conocimos. Fue contra nosotras porque nos creyó débiles. Pero esto es tema de otro blog.

Luego me enteré que algunos geografos habían pasado a estudiar Documentación y Bibliotecas, que eran 2 años (2 ciclo)

Yo estaba agusto con el grupo de alumnos y profesores de Educación. Algunas materias eran una pesadez. No dije a nadie que tenía ya una carrera y Tercer Ciclo.

Tampoco hice amistades. No tenía costumbre.

Los recuerdos de papá no eran buenos. Mamá me contó una vez que papá le confesó que había dicho a alguien que yo no valía, que era tonta. Mamá le reprochó que dijera eso.

- Van a creer que tiene algún defecto.

- Es para que no le hagan daño.

- Por pena! Pues le pueden hacer más daño. Tu eres el tonto - dice que le dijo.

Papá también me decía que yo no valía para nada. Algunas veces me hizo dudar, pensé: tendrá razón! 

Pero no, estaba segura que no tenía razón. Un tonto no llega a la Universidad, ni llega a Tercer Ciclo. Sólo tenía mala suerte. Mamá decía que no dijera eso: "decir que se tiene mala suerte, da mala suerte". Pues yo no lo creo, se tiene o no.

Era la profecía autocumplida! Siempre supe de mis buenas capacidades. Era que las tontadas de papá habían sido aprovechadas para hacernos daño. Y los contratiempos de nuestro entorno nublaban nuestro entendimiento.

No me debí meter en una nueva carrera universitaria. Pero saqué tan buenas notas el primer curso que seguí.


La Facultad de Educación me pillaba lejos de casa, al final de la Calle Canalejas, cerca del río. Entonces no estaba el puente Príncipe. Eran terrenos de una fundación educativa y de un centro de investigaciones agrarias.

Tardaba algo menos de media hora en ir y volver. Iba por el paseo de la Vía del tren. Imaginaba que paseaba un perro grande, compañero fiel de mis andanzas. Un husky llamado Atila.

Me angustiaba volver a casa, subir la escalera, por si me encontraba a Malefica. El perro le impondría.

Mamá estaba intranquila y al tanto de oirme subir, para defenderme. Una vez dentro de casa nos invadía el sosiego. Estaba a salvo!  Nos contábamos lo vivido: las clases, lo escuchado por la escalera. Lo visto al ir y volver. Hablábamos de nuestras ilusiones, de las posibilidades de mejorar.


A mamá le parecía bien todo lo que se me ocurría. Era lo contrario a papá. Pero como él tampoco era buena dirección. Y al no tener buenas amistades yo iba "a lo loco". Además los contratiempos se agolparon durante aquellos años. "Al perro flaco todo las pulgas".

Lo único que yo sabía bien era memorizar y aprender. Hubiera sido muy buena profesora y orientadora. "Consejos vendo, para mi no tengo".


Si hubiera sido yo un hombre, hubiera pasado algo malo. Pero las mujeres controlamos mejor las emociones. Al menos las de entonces. Y estando bien instruidas mejor.

A pesar de las provocaciones no cometimos grave e irreparable insensatez, que la vecina bien lo buscó.

Yo seguí con mi dinámica. Lo que sabía y me funcionaba bien: estudio, trabajo y discreción. 

Pocos sabían de nuestras dificultades. No pedimos ayuda a nadie.


Los 3 primeros cursos (1993 a 1996) Eran de materias comunes. Los 2 últimos de especialidad.

Elegi 3 especialidades:  Orientación educativa, Educación especial y Administración educativa. Saqué mejores notas que en Geografía. Tuve 8 matrículas de honor. Y muchos sobresalientes. Las matrículas de honor los tenían descuento.


Me resultaron muy fáciles las materias de estudio. Algunas me parecían de Perogrullo (obvias) La asignatura que más me gustó fue Historia de la Educación. Aunque la profesora era un peñazo. No enfocó la materia de forma atractiva.

Ella había hecho una tesis sobre la Universidad de Salamanca. Muy completa pero aburrida de leer. 

Mi estilo redactor es más sencillo, más fácil de comprender. Y mucho más ameno. Pero nunca dije de ella nada malo, que los conocí infinitamente peores. Era muy perfeccionista, muy académica.


No pude acceder a beca de colaboración por tener otra carrera. Pero si a beca de investigación del Ministerio de Educación,  para doctorado. Y esta vez una profesora mayor si quiso dirigirme la tesis doctoral.

Pero tuve un gran contratiempo. Habían convertido los estudios a 4 años. Otro grupo terminó a la vez. Había demasiada competencia. Dos del plan antiguo y 4 del nuevo, todos con beca de investigación en un mismo Departamento. Una o dos con descarado enchufe.

A mi la otra carrera no me contaba para nada, a ellos si les contaba la beca de colaboración (en esta carrera, que yo la tuve en la otra. Ni me contaban los otros estudios. 

Yo "no era nadie", que a los otros les contaba como mérito cualquier cosa. No proteste, hubiera sido negativo. Yo a lo mío.

Un compañero entró de becario antes que yo y otro a la par. Otras tres un año más tarde.

Sufrí acoso laboral. Lo llevé con paciencia y resignación. Querían que dejara la beca. No era raro que alguien dejara la beca por ese motivo. Pero yo, con el aguante que tenía...!


Me centré en hacer una tesis entretenida (blog) para compensar la penosa vida que llevábamos, mamá y yo.

Terminé la tesis la 1ª de los 6 becarios (leí el 5 de mayo de 2003) Mi directora quedó muy satisfecha. Decía que no le había dado trabajo, que la información la había buscado yo. Los otros si daban quehacer a sus directores, al parecer.

 El becario anterior a mi la terminó un año más tarde. Habia enlazado dos becas (1 la de Castilla y León y luego la del Ministerio, que era de mas categoria) Y el a la par también después. Las otras, que yo sepa, no terminaron tesis. Dos eran de mi directora, estaba muy decepcionada con ellas.

Se quedaron de profesores el 1º y el parejo. Las otras encontraron buenos enchufes en otros trabajos.


El 28 de enero de 2004 me dieron Premio de Doctorado, en solemne ceremonia. Me dejaron la 2ª de la Facultad, primero pusieron a una portuguesa desconocida. A mi directora de tesis le pareció mal. Me dijo que había dicho que yo merecía más. 

El caso es que yo no gozaba del favor de los catedráticos. No se porqué. Nunca discutía con nadie, no era conflictiva, como algunos otros. No protestaba, me atenia a las normas y manías de cada profesor. 

Era lo de siempre: hacer pagar frustraciones dañando al que parece más débil. So cobardes!






Conductas de riesgo

 Noche Mujeres jóvenes  Alcohol, drogas Promiscuidad Exhibición de joyas y/o mucho dinero Y quien sabe que circunstancias, ocasionalidad, eq...